¿Cuál es el qué hacer de los comunistas en tiempos electorales?

Por Andrés Avila Armella
Ahora debemos estar junto a los padres de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa, al lado de las comunidades que rechazan la presencia de los partidos burgueses en su territorio

Lo primero que tiene que quedar claro es que lo que distingue a los comunistas, de tradición marxista leninista, es la confianza en que el problema del derrocamiento de un orden social y el alumbramiento de uno nuevo, es un problema científico, y para lograrlo, es necesario trazar con la mayor rigurosidad posible una estrategia y táctica coherente. En ese sentido, lo primero a tener claro, es que desde el punto de vista marxista, el problema de la emancipación social, a lograrse en el comunismo, atraviesa por un período de transición que sólo puede ser guiado por una clase social que contradictoriamente, ha surgido de la expansión del régimen capitalista, el proletariado.

Así pues, la estrategia comunista durante la predominancia del capitalismo, consiste básicamente en generar las condiciones para que la clase trabajadora tome el poder, y dicha estrategia, debe llevar consigo una táctica traducida en planes y razonamientos capaces de concretarse históricamente, de tal suerte que dichas condiciones vayan desarrollándose. Una organización comunista que no se plantea tras de cada decisión táctica ¿Cómo va a ayudar la presente iniciativa o resolución al proletariado a tomar el poder? No es realmente marxista.

En tiempos actuales, en donde atravesamos una nueva coyuntura electoral, surge nuevamente la vieja pregunta de ¿Qué hacer ante las elecciones? En el campo de las organizaciones que se consideran a sí mismas de izquierda, existen una serie de propuestas; algunos insisten en participar en las elecciones apoyando a alguno de los partidos que presumen ser de izquierda, otros, pretendiendo ser más críticos, hablan de la necesidad de sumar votos para la “menos peor” de las opciones, confiando en que esto alejará a las “más peores”, otros proponen anular el voto, otros construir candidaturas independientes, otros promover la abstención y otros más el sabotaje a las elecciones.

Si cayéramos en un plano demagógico, podríamos argumentar a favor de cualquiera de las opciones anteriores, incluso, podríamos usar la demagogia a tal punto de exagerar las consecuencias de no hacerlo. Pero esto tampoco corresponde a un marxista serio, pues podríamos decir que cada una de esas opciones podría ser tácticamente válida en algún momento, pero ese no es el problema, el verdadero problema es caracterizar el momento.

Como bien señalara Lenin en su conocido texto ‘La enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo’:

Pero sería sencillamente un charlatán quien pretendiera inventar para los obreros una receta que proporcionase por adelantado soluciones adecuadas en todas las circunstancias de la vida o prometiera que en la política del proletariado revolucionario jamás surgirán dificultades ni situaciones embrolladas

Así es, lo primero que tiene que entender un marxista es que la realidad se presenta ante nosotros a manera de embrollo, y que ninguna receta nos va a ahorrar la difícil tarea de desmenuzar dialécticamente la realidad para comprender la esencia del momento histórico, y de ahí derivar las acciones tácticas más indicadas con respecto de la estrategia.

Lo segundo es que es necesario abordar la discusión con la mayor seriedad posible, poner calificativos exagerados a otras posiciones políticas puede provocar que una discusión alcance niveles inferiores a la de una pelea infantil. Suponer que elegir cualquiera de las opciones que enumeramos anteriormente derivará en la derrota histórica del pueblo trabajador y en el fortalecimiento indiscutible de la clase dominante resulta a menudo un acto de paranoia o de escandalización demagógica. Esto no significa que sea falsa la posibilidad de que en ciertos momentos, la elección de una acción tácticamente incorrecta puede derivar en grandes pérdidas tácticas. El punto aquí es subrayar que cualquier afirmación a favor o en contra de este tipo de propuestas, debe tener por fundamento la realidad y un análisis estratégico.

Así pues, podríamos preguntarnos ¿Está agotada la vía electoral en México? Algunos entusiastas afirmaran categóricamente que sí, y pensarán en muy buenas razones, sin embargo es importante recordar que el mismo Lenin advertía:

¿Qué el parlamentarismo ha caducado políticamente? Eso es ya otra cuestión. Si fuera cierto, la posición de los izquierdistas sería firme. Peo eso hay que demostrarlo con un análisis muy serio, y los izquierdistas ni siquiera saben abordarlo…

… pero se trata de no creer que lo caduco para nosotros haya caducado para la clase, para la masa… pero al mismo tiempo, tenéis la obligación de observar con serenidad el estado verdadero de la conciencia y de la preparación precisamente de toda la clase ( y no solo de su vanguardia comunista), de toda la masa trabajadora ( y no sólo de sus elementos avanzados).

Tal vez entonces, podríamos preguntarnos ¿Hasta qué punto el parlamentarismo en México ha caducado? Y para responderlo, debemos ir más allá de nuestras propias consideraciones, pues si así fuera la respuesta es muy sencilla, sí, ha caducado; pero también tenemos que pensar que aunque haya sectores del proletariado que se encuentran muy avanzados, y que comprenden la esencia de la farsa burguesa en el Estado mexicano, también hay otra parte que aún ve con buenos ojos el sistema parlamentario burgués, y que sólo considera que no hay buenas opciones para votar, otros aún más atrasados por varias razones, siguen confiando en que a través de este método de organización estatal, pueden obtenerse cosas. Si somos serios, no debemos desestimar ninguna de las posiciones que puedan hallarse de forma masiva en el conjunto del proletariado y del pueblo trabajador en general.

La pregunta entonces es ¿Cómo fortalecer la posición más avanzada dentro del proletariado y como encausar a los sectores más atrasados del mismo para alcanzar la posición de la vanguardia de clase?

Sobre el Estado y la participación electoral en México

Una vez aclarado el método, pasaremos a definir nuestra posición, teniendo por referencia la realidad concreta de nuestro país. El Estado mexicano, desde la caída del Segundo Imperio encabezado por Maximiliano de Habsburgo y el decadente Partido Conservador, ha sido, formalmente una democracia liberal, aún durante el período porfirista había partidos políticos y se celebraban elecciones. Los mexicanos conocen las rutinas electorales desde hace 150 años por lo menos; en reiteradas coyunturas, se llega a la conclusión de que las elecciones están amañadas y que hay un sector de la población capas de manipular el resultado de las mismas. Los demócratas liberales han salido al paso en cada una de esas coyunturas al rescate de la esencia de la república burguesa, afirmando que dichas fallas políticas no son esenciales sino circunstanciales y que pueden solucionarse engrosando los marcos jurídicos para imponer más y más reglamentaciones sobre los procesos electorales. Pero es importante tener presente que aunque algunas veces, la posición democrática aparecía como una alternativa progresista frente a gobiernos más reaccionarios o militaristas como los de Porfirio Díaz y Victoriano Huerta, en otras ocasiones, los liberales aparecen para imponerle freno a posibilidades más contundentes de transformación, ese fue el papel por ejemplo de Venustiano Carranza y Álvaro Obregón, cuando en nombre de la Revolución impidieron que ésta fuera verdadera.

Lo cierto es que el Estado mexicano pasa por un período de desgaste profundo en su legitimidad, nuestro papel al respecto no es rescatar la legitimidad del Estado, sino hacer perseverar al pueblo en su reprobación en contra de los partidos políticos, y conducir esa crítica espontánea y hasta cierto punto visceral, por el rumbo de la estrategia proletaria de la revolución.

Es decir, la estrategia comunista va dirigida de forma central a una clase, al proletariado, aún cuando se contemple la participación de otras clases o sectores explotados y oprimidos, de cualquier modo, es fundamental comprender que la estrategia para estar completa, debe plantear distintas tareas políticas para distintos sectores del proletariado y del pueblo en general, de lo contrario, lejos de ser realmente una estrategia, estaríamos hablando de una repetición ambigua de un principio teórico que se presenta como simple.

Esto tácticamente implica que es necesario aprovechar cada circunstancia para explicar que la democracia burguesa es parcial y que su manipulación no es un fenómeno coyuntural sino esencial, es necesario aprovechar, en el mejor sentido, cada experiencia de organización popular y de clase, para demostrar que la organización obrera, campesina, indígena, estudiantil, popular, etc, supera en muchos sentidos al tipo de participación política que nos sugiere el estado burgués. Sin embargo, también es importante tener presente algo que tanto Marx, como Engels, como Lenin señalaron, que es preferible un régimen democrático burgués, a uno monárquico, dictatorial o militar.

Ante un fenómeno profundamente reaccionario y opresivo como el fascismo o la dictadura militar, es necesario que los comunistas señalemos que las conquistas democráticas, aún en su plano liberal, es un límite inferior que no debe rebasarse, es algo que como pueblos hemos participado de su obtención, y aunque aspiramos a más que eso, de ninguna forma aceptaremos menos que eso. Esta labor comunista fue tácticamente necesaria durante el fascismo europeo y durante las dictaduras militares en Sudamérica. Por supuesto, para Lenin y para los bolcheviques, durante la existencia de la breve y joven monarquía parlamentaria rusa de principios de siglo, fue necesario el aprovechamiento de espacios como la Duma, y era necesario abrir ese tipo de espacios en las muy limitadas y también jóvenes repúblicas europeas, las cuales en 1920, cuando Lenin escribió la obra citada anteriormente, oscilaban entre las formas monárquicas, dictatoriales y liberales.

 

La Haine

Related posts

Simone Weil: Nota sobre la supresión general de los partidos políticos

Simone Weil: Nota sobre la supresión general de los partidos políticos

Por: Álvaro Cepeda Neri * I. Ya que debido a los devastadores estragos del terremoto, cuando menos los estados de Oaxaca y Chiapas merecen toda nuestra atención y particularmente la ayuda económica en bienes y dinero, los partidos electoreros: PRI, PAN, PRD, PT, MC, Panal y Morena, han hecho...

Golpes electorales: la injerencia extranjera es un fraude

Golpes electorales: la injerencia extranjera es un fraude

  Por Stella Calloni.- Estamos asistiendo a un nuevo esquema de intervención en nuestros países, que bien podemos llamar “los golpes electorales” y como era previsible, los expertos en contrainsurgencia y guerra psicológica de Washington entendieron al fin, que a pesar de la gran...

La mistificación democrática: La necesidad de la crítica a la democracia

La mistificación democrática: La necesidad de la crítica a la democracia

Por Hommodolars Cuando El Capital Aboga Por “Mejorarla” Nota Nac: Democracia y Política En tiempos que la política y su expresión como democracia vuelven a entrar en crisis, crisis que es inseparable de la constante crisis del capital; la cuestión de la democracia vuelve a estar en...