En Tajamar las presiones de la devastación son porque los permisos vencen el 8 de febrero de 2016

Redacción Desinformémonos.

Cuando faltan 14 días para que la vigencia de los mismos expire, los gobiernos federal, estatal y municipal hacen hasta lo imposible para no fallarle a los inversionistas.

En un comunicado emitido el 22 de enero pasado, el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur) establece que presentó a la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) el proyecto de Tajamar en Cancún, Quintana Roo y que dicha dependencia le otorgó hace casi once años, “la autorización en materia de impacto ambiental para las obras de urbanización y que, en febrero de 2006, les autorizó el cambio de uso de suelo en terrenos forestales.  Ambas autorizaciones están vigentes hasta el próximo 8 de febrero de 2016 o sea expiran en 14 días.

Fonatur, en su comunicado describe que “En el año 2000, -al inicio de la administración de Vicente Fox-  concibió un Plan Maestro para el desarrollo del Malecón Tajamar con el propósito de generar ‘condiciones óptimas’  para conectar ordenadamente el desarrollo de la zona urbana con la zona hotelera de Cancún. El proyecto fue diseñado para ‘aprovechar al máximo los recursos materiales y ecológicos’, minimizando los costos y el impacto ambiental y no existe ninguna razón ni jurídica ni técnica para que los trabajos en Tajamar no continúen”.

En julio de 2015, el Centro Mexicano de Derecho Ambiental, A.C. (CEMDA) interpuso un amparo y una acción legal en contra de la autorización de Impacto Ambiental (MIA)  que la Semarnat otorgó en favor de Fonatur en julio de 2005. Con esta acción, CEMDA solicitó la invalidación de la misma, ya que para obtenerla se presentó “información falsa e imprecisa respecto de las verdaderas características y condiciones físicas y biológicas del predio, descartando la existencia de un humedal costero, la población real de manglar, así como de la demás biodiversidad que alberga dicho ecosistema. Por tanto, la evaluación del proyecto fue inapropiada al no contemplar los verdaderos impactos ambientales sobre el ecosistema de fragilidad comprobable” registra la documentación presentada por CEMDA.

Fonatur expone que “las obras de urbanización en dicho desarrollo dieron inicio en 2006, abarcando una superficie de casi 70 hectáreas para su comercialización con usos de suelo habitacional, comercial y de servicios. La dotación de infraestructura necesaria para su ‘correcta operación’ incluyó la construcción de vialidades, guarniciones y banquetas; la instalación de drenaje sanitario y pluvial; la electrificación y el alumbrado público; y la lotificación de los terrenos en venta”.

En una petición reciente firmada por diversas organizaciones ambientalistas, entre ellas CEMDA, se presume que durante la construcción de la infraestructura que rodea el manglar, llamado Malecón Tajamar,  se ha violado la normatividad en varias ocasiones, no sólo al proporcionar información falsa, sino al incumplir las condicionantes que impuso la MIA.

“Una de estas condiciones que la Semarnat exigió,  fue el rescate de fauna en la zona, lo cual, hasta donde se conoce, no se realizó de manera adecuada ya que, como se ha podido constatar, durante la remoción del manglar murieron diversas especies, como cocodrilos, iguanas y garzas, entre otras, algunas de ellas inclusive en situación de riesgo;  otras fueron afectadas de forma irreparable al perder su hábitat natural” dice la petición de los ecologistas.

En 2008, Greenpeace documentó y denunció que las tierras del Malecón Tajamar comercializadas en esos años, forman parte de los más de 4 millones de metros cuadrados que Fonatur remató durante los sexenios de Vicente Fox y Felipe Calderón en 58 millones de dólares, malbaratando, a un precio de 14 dólares el metro cuadrado, múltiples predios costeros de alto valor con lo que se quedaron empresarios amigos y cercanos a sus gobiernos.

> ¿Quiénes son los preocupados por sus inversiones en Tajamar?

El periódico El Economista en días pasados, difundió su investigación, en la que documenta que son 22 las empresas propietarias de los terrenos del Malecón Tajamar.  Algunos de los nombres que encontraron son “el de José Martín Domene, cuñado del ex gobernador de Nuevo León, Benjamín Clariond Reyes, y ex miembro de los Amigos de Fox en el norte del país, que además de los terrenos en Tajamar posee también alrededor de 22,460 metros cuadrados en tierras que compró en 2008 a Fonatur por 82 millones de pesos” asienta el periódico.

Otros de los propietarios son la familia Garza Rangel, empresarios regiomontanos, el Grupo Inmobiliario Acero del norte del país. También están dos ex dirigentes del Consejo Coordinador Empresarial del Caribe: Francisco Córdova Lira y Rafael Lang Uriarte, quienes en sociedad, a través de la firma Ciscolang poseen un terreno en el Malecón Tajamar donde pretenden edificar una torre de departamentos de lujo.

Una empresa italiana denominada Bi&Di posee diez lotes que le fueron otorgados por Fonatur cuando le ganaron una demanda por incumplimiento de la venta de un lote en una playa pública conocida como “El Mirador, ya que el Programa de Ordenamiento Ecológico y el Plan de Desarrollo Urbano no permitieron las construcciones que los inversionistas italianos proponían, entonces demandaron a Fonatur y este les pagó con terrenos en Tajamar.

En total, dice El Economista, son 22 empresas las que están viendo peligrar sus inversiones, ya que los permisos vencen el 8 de febrero próximo y es la razón por la que,  la madrugada del sábado 16 de enero, con la vigilancia de decenas granaderos y policía municipal, la maquinaria pesada y los volquetes ingresaron al manglar del Malecón Tajamar para devastarlo e iniciar así la preparación del terreno para la construcción de los desarrollos inmobiliarios auspiciados por Fonatur.

>Un negocio más al amparo de la urgente devastación del manglar.

Otro negocio que va de la mano con la devastación del manglar Tajamar es la construcción de un muelle para dar servicios al proyecto impulsado por el gobernador Roberto Borge Angulo, ‘Transporte Urbano Lagunar’ del que forman parte las navieras Ultramar, propiedad de Germán Orozco y Barcos Caribe, en la que se presume la participación misma del gobernador, según informa el periódico local Noticaribe.

Germán Orozco, propietario de Ultramar, ha sido vinculado como prestanombre de los hermanos Bribiesca, hijos de Marta Sahagún de Fox.

Este proyecto se presentó en mayo de 2015 y pretende construir una estación de transporte marítimo así como un amplio muelle sobre la laguna de Nichupté para dar servicio de taxis acuáticos a los casi cien mil usuarios que actualmente transitan por el bulevar Kukulkán y comunicar así  la zona hotelera con el centro de la ciudad.

Bajo el slogan de “Moviendo a México por nuestros Mares y Lagunas”, el proyecto señala: “Transporte Urbano Marítimo es un proyecto creado en Cancún, Quintana Roo, para gente local y el turismo, tiene la finalidad de cruzar en trece minutos a un gran porcentaje de la población que se mueve en la Zona Hotelera” informa la fuente del medio local. 

El proyecto “Transporte Urbano Lagunar” fue cabildeado por el director comercial de Fonatur, Héctor Arturo Nova López, funcionario ligado al grupo de Emilio Gamboa Patrón termina diciendo Noticaribe.

Acciones como la devastación del manglar de Tajamar se inscriben en el debate entre desarrollo económico y conservación del medio ambiente: “el manglar se vuelve un recurso en disputa por los diversos sectores sociales”.

Ernesto Vargas Palestina y Luis Ángel Lara Pereda, investigadores del Programa Universitario de Bioética de la UNAM apuntan: “¿Cómo se pretende coadyuvar a la misión de reducir lo antes posible las emisiones de gases de efecto invernadero mediante la preservación de la biodiversidad, si a través de las acciones se infringe un daño al medio ambiente? Si bien es cierto que no hay acuerdo mundial alguno que vincule de forma jurídica este tipo de acciones, ello no implica que no tengamos una obligación ética y moral como individuos en la conservación del medio ambiente”.

“No cabe duda que seguimos siendo un país que contempla el progreso en términos de rentabilidad monetaria y no del desarrollo sustentable que permita mitigar el cambio climático para proteger, no solamente a las futuras generaciones, sino también a las presentes, porque los efectos del calentamiento global ya los estamos viviendo” expresan los cientos de ciudadanos que cuidan y procuran la recuperación del manglar de Tajamar.

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