El archipiélago Sistema

Por Iñaki Urdanibia

Quienquiera que se haya acercado a la escritura del asturiano Ricardo Menéndez Salmón ( Gijón, 1971) me atrevería a aventurar que no habrá salido indemne, ya que su quehacer apunta alto y hondo, no siendo la suya una banal prosa que chapotee por el fango de la banalidad; bien podría mantenerse que el primer mandamiento el escritor sea : no escribiré ni una línea en vano, principio que lleva a rajatabla en todas su novelas y relatos, y no hay más que mirar sus historias y protagonistas que carecen del sentido del tacto para poder soportar lo que sucede ante sus ojos ( La ofensa), o aquellos seres variopintos que pueblan sus cuentos ( Gritar), su acercamiento al mal en sus diferentes expresiones ( Derrumbe), su cruce de interpretaciones, en caliente, del 11M ( El corrector), sin obviar sus reflexiones sobre el genio artístico ( La luz es más antigua que el amor)…y me dejo algunas, y no porque no responda a la profundidad señalada, sino por no abusar.

Ahora con su novela galardonada con el Premio Biblioteca Breve 2016 de Seix Barral , El Sistema, entra a formar parte de la nómina de escritores distópicos junto a los Yevgueni Zamiatin, Aldous Huxley, George Orwell, Margaret Atwood, Ísmail Kadaré, Ursula K. Le Guinn, Ray Brabdury, Carel Kapek , Karin Boye, y…seguro que me dejaré unos cuantos; y pisa fuerte por esos terrenos que no se pueden pisar ( u-topos) y que cuanto se pisan se convierten en tópicos por no decir en sucursales del infierno, y entra sí-como digo- en el conjunto de los creadores de utopías negativas o cacotopías y lo hace con plenos derechos.

El tono habitual es mantenido o si se quiere es elevado, en sus abundantes y selectas referencias literarias y filosóficas; algunas explícitas y otras solapadas: Gracq, Céline, Balzac, Barth, Domme, Carrère, Goethe, Nietzsche, Kafka, Homero, Gide, Conrad, Joubert, Musil, Blok y Coover. Ciertos aires de familia con obras anteriores también irrumpen a lo largo de la lectura: así, las sombras panópticas o las redes rizomáticas que se anudan entre los poderes.

El Sistema es un Archipiélago, y su existencia se inició en la Historia Antigua, ya que en la Protohistoria aún no había aparecido. Luego continuaría en la Historia Moderna y en la Historia Nueva. La isla Realidad es en la que habita el Narrador que apunta en su inseparable libreta los aspectos que pueden dar al traste con el orden de la isla poblada por los Propios, amenazada por otras islas y los habitantes Ajenos, que viven en otras islas , desterrados debido a sus posturas disidentes tanto en lo económico como en lo ideológico; la isla nombrada podría decirse que resulta al eslabón más débil y ello debido a las crudas disputas que han brotado como resultado de la creciente degradación ecológica.. No hay mal que dure cien años, ni bien tampoco, y el orden existente comienza a mostrar sus fallas y sus quiebras, haciendo que del papel asumido de vigilante el Narrador pase a convertirse en un ser que conlleva el riesgo para las mansas aguas del statu quo. Otras mayúsculas asoman y algunas de ellas como sinónimas de otras; Dado, Enigma, Empiria , Caja , etc. Iniciando la andadura en un Observatorio meteorológico , seremos dirigidos a la Academia del sueño para tras navegar en el Aurora arribar a la Cosa; siguiendo las características propias del género, Ricardo Menéndez Salmón nos introduce en un terreno laberíntico que partiendo de la separación entre los Propios y los Ajenos impuesta por el Poder, y pasando por los intentos institucionales por borrar los recuerdos y la memoria, en una posterior navegación con el Narrador prisionero, nos conduce a pensar que la tabla de salvación, que el topos seguro se halla, en el cuaderno del Narrador , en el poder de la palabra, mas tomando conciencia, a la vez y de manera inmediata, de que la mirada, y los consiguientes apuntes, de éste dejan amplios huecos acerca de lo que trata de reflejar en su constante escritura…hasta los paisajes de la desolación final.

La narración avanza con eficacia en lo descriptivo y en las derivas conceptuales que nos hacen penetrar en asuntos de actualidad rabiosa, no solo para los habitantes de dicha geografía imaginada, sino igualmente para los que habitamos el mundo real: las tensiones entre lo individual y lo colectivo, entre la sumisión y la desobediencia, los crujidos provocados por la identidad y la diferencia, que provoca el temor a los Otros, y el reforzamiento , en el combate contra él, del cemento social propio; y no hace falta haber leído a René Girard para dar por válida la idea del chivo expiatorio; no faltan tampoco ciertas rumias sobre el intento de crear una nueva narrativa para dar cuenta de lo que en el mundo sucede. No quedan las cuestiones temporales que emparejan ficción futura y realidad actual al único criterio del lector ya que las referencias a fechas y hechos de todos conocidos pueblan la prosa del libro, cuyo autor muestra la exactitud de una paciente araña para tejer una completa red entre sucesos presentes y situaciones infames vividas por algunos humanos a mediados del siglo pasado; hechos conceptuales, aplicando al caso la postura deleuziana acerca de los personajes conceptuales, que han balizado la oscuridad la marcha de la humanidad, en vez de hacia mejor que aventuraba el entusiasmo kantiano, hacia los límites del horizonte apocalíptico .

El escritor asturiano entrega una muestra de estar en plena forma en sus incursiones narrativas que conducen inevitablemente a la reflexión sobre lo humano, lo demasiado humano…y en esta ocasión la amplitud y la completud de lo narrado se eleva a cotas más altas, lo que le ha valido el premio antes nombrado, ya que , en palabras del jurado es « una novela de ideas, de enorme ambición intelectual y literaria, que abre nuevos caminos en la narrativa contemporánea ». Otro premio a sumar a los ya numerosos recibidos ( Juan Rulfo y de la Crítica de Asturias, Casino de Mieres, Qwerty de Barcelona Televisión, otra vez de la Crítica de Asturias, de la Crítica de la Feria del Libro de Bilbao, Cálamo, Las Américas, a la Excelencia Artística del Gobierno de Baviera ) .

Related posts

Lenguas indígenas, forma de resistencia para narrar los contextos de las comunidades

Lenguas indígenas, forma de resistencia para narrar los contextos de las comunidades

Ciudad de México.- “El uso de lenguas indígenas es un componente creativo que expresa una forma de resistencia al narrar, a través de la música, los contextos complejos de las comunidades indígenas”, aseguró Edgar Ruiz, curador de la cuarta edición del Festival Internacional de...

Arte, praxis y materialismo histórico

Arte, praxis y materialismo histórico

Alberto Quiñónez No ha sido corto ni fácil el camino que ha llevado a generalizar la idea de que el arte es una instancia del corpus social con una relativa y particular autonomía. Las estéticas que se han situado en los extremos de este debate han sido paulatinamente abandonadas por su poca...

En recuerdo de Chuck Berry

En recuerdo de Chuck Berry

Por David Hajdu Berry fue un guitarrista de gran originalidad, sexualidad y poesía, así como uno de los mejores letristas de la historia del 'rock and roll' Sexualidad y poesía: la primera era radical, emocionante, y a veces inquietantemente explícita en la música de Chuck Berry, el...