Las metamorfosis kafkianas: vida y escritura

Por Iñaki Urdanibia

Tras La metamorfosis ( 1915), el relato en el que me centro, es el más conocido y publicado de los textos relacionados con animales.

Por Iñaki Urdanibia

No hace falta rebuscar mucho para hallar en la escritura del de Praga sombras de su vida, que se extienden a la sociedad y a los problemas humanos en general. Si lo que digo es cierto, aflora de una manera realmente transparente en el relato en el que centro este comentario, que es una metamorfosis a la inversa: que la de Gregorio Samsa, se da la humanización de un animal; igualmente la presencia existencial salta a la vista, y baste para ello recordar un tema que, en 1916, dejaba ver en una carta a su entonces novia Felice Bauer: «yo, que por lo general he carecido de autonomía , siento por ella un ansia infinita, ansia de independencia, de libertad en todos los sentidos» ( tales palabras aparecen casi calcadas en el relato que ocupa este artículo); la ansia de la que hablo, posteriormente será detallada, con mayor precisión, en su Carta al padre de tres años después. Queda claro que la cuestión de alcanzar la autonomía, hallando la salida a las diferentes dependencias, preocupaba al escritor en aquellos años, y en los que siguieron también. Esta obsesión resultó productiva en su labor creadora: así si en 1915 ve la luz la transformación de Samsa, al año siguiente ya rumia lo que al año siguiente vería la luz , en personificación simiesca. Los temas de la libertad, de la salida de la minoría de edad-tomando la expresión en el sentido kantiano- , hacen confluir la problemática de la libertad animal frente a las constricciones de las sociedades humanas ( familiares, educativas, laborales…), sin olvidar los problemas relacionados con la asimilación difícil de los judíos, que pueden intuirse con cierta claridad en este, como en otros escritos…Lo cual no quita para dejar la vía abierta a otras interpretaciones, absolutamente pertinentes, y no a la establecida de manera monológica por Max Brod.

Informe para una Academia (1917)

La revista Der Jude, cuyo editor era Martin Buber, incitado por Max Brod, escribe a Kafka para que le envíe una selección de textos de cara a su posible publicación. Kafka le envía doce, que esperaba publicarlos en un libro. De los originales Buber seleccionó dos, entre ellos el relato que nos ocupa, proponiendo publicarlos bajo el título común de Dos parábolas. Kafka le contesta:<<Así pues, voy a ser aceptado en Der Jude, cosa que siempre me pareció imposible. Le ruego que no denomine a mis textos “parábolas”, pues no lo son en realidad. Si han de tener un título general, creo que el más apropiado es: Dos historias de animales>>. Con tal título vio la luz en el número de octubre/noviembre de la revista.

El texto fue publicado también en otras revistas y se leyó públicamente en varios foros. Max Brod reseñó el relato como sigue: <<Franz Kafka narra la historia de un mono, apresado por Hagenbeck, y que se convierte a la fuerza en ser humano.¡Y vaya ser humano! El último, el más repugnante miembro del género humano lo recompensa por sus esfuerzos de acercamiento. ¿Acaso no es la sátira más genial de la asimilación que se ha escrito nunca? Se puede leer en el ultimo número de “Der Jude”. El asimilado, que no quiere la libertad, ni la infinitud, sino únicamente una salida, una lastimosa salida. Es a un mismo tiempo grotesco y elevado, pues la indeseada libertad de Dios permanece amenazante detrás de la comedia “humanoanimal”>>.

Además de esta interpretación, teñida absolutamente-como todas las de Max Brod- de una visión judía y teológica , y sin olvidar algunos aspectos biográficos del escritor(de origen judío, germanoparlante, checo dentro de un Imperio…) ¿no asoman otros aspectos que pueden ser simbolizados por este cuento? :

  • • ¿En todo proceso de socialización se han de abandonar características propias para adoptar las del colectivo?

  • • ¿ La sociedad ofrece seguridad frente a la libertad personal que a veces exige un compromiso responsable?

  • • ¿No puede llevar esto a prescindir de las opiniones propias en beneficio de la voz dominante? ¿Dónde queda la invitación kantiana de atreverse a pensar por sí mismo? ¿No supone todo esto un cierto “miedo a la libertad” del que hablase Erich Fromm?

  • • ¿Estará constatando el escritor el ambiente gregario y guerrero que se vivía por entonces? O ¿hasta profetizando los más oscuros tiempos que vendrían más tarde?

Lectura del relato

Hablaba Susan Sontag en su Contra la interpretación de la «violación masiva » a la que había sido sometida la obra de Kafka, obra interpretada donde las haya, ad nauseam; su caso es un caso, en numerosos escritos suyos, y es quizá ello lo que le ha convertido en el autor estrella del siglo XX…así se podría decir que el problema no es el autor sino la infinidad de interpretaciones…eso sí que resulta kafkiano.

Desde quienes han visto en sus escritos el reflejo de sus vaivenes psicológicos, como se puede detectar con cierta claridad en sus relaciones con su padre o con las mujeres, hasta aquellos que han puesto el acento en el retrato que el praguense hacía de la burocracia y el poder estatal de su tiempo, a pesar de que sus textos no lo reflejen abiertamente. En esta línea algunos le han calificado como un lúcido profeta del desastre.

Otras interpretaciones todavía han cobrado cuerpo impulsadas por su amigo y albacea, Max Brod, que realizó ciertos retoques a algunos textos, arrimando el ascua a su sardina sionista.

Hay varios aspectos que pueden ayudar a comprender sus textos y muy en concreto el que tenemos entre manos, ya que la escritura del escritor se ubica en la encrucijada de diferentes avatares existenciales del sujeto ( casi podría interpretarse el término como sujetado).

Gilles Deleuze y Félix Guattari , con sus tendencias rizomáticas, analizaron de manera singular, como en ellos era hábito, la literatura de Kafka. En el caso de la célebre Carta al padre, indicaban como tal escrito suponía una ampliación del Edipo a otra dimensión que a la familiar, realizaba el escritor una edipización del universo., cruzando la figura paterna en el mapamundi; así dicha figura- en sus diferentes expresiones :padre, juez, policía, clérigo…- atravesaba al biés el tejido social.

En el relato del que hablo irrumpe con fuerza el tema del desarraigo, situación que tocaba a Kafka en diversos aspectos: judío frente al catolicismo dominante y mayoritario en el país; su lengua maternal era el alemán, lengua de la potencia dominante, mientras el checo era la lengua mayoritaria y popular; a esto ha de sumarse las notables diferencias existentes entre los habitantes del campo y la ciudad, manteniéndose entre los primeros las características de las que carecía el urbanita Kafka. En el caso del Informe, en la senda abierta por Brod, anteriormente señalada, algunos han llegado a señalar algunos simbolismo que más bien parecen exagerados / escorados: así, la jaula llegaría a ser interpretado como el gueto, la selva como la Torá, etc.

La búsqueda de una salida pone en paralelo al protagonista del relato, Pedro el Rojo, con el escritor, que intentaba buscar una salida al agobio existencial, a sus preocupaciones corporales, y esperaba hallarla en la soledad de la escritura nocturna. Ese afán desterritorializador, de fuga es la que le empuja a hurgar en las profundidades de sí mismo. Momentos de agitación, de inmersión en las sombras de su ser, escuchando el dictado que le venía de lo desconocido, como una orden de los abismos. Como describe con gran lucidez Pietro Citati en su Kafka ( Versal, 1993 / Ha sido publicado posteriormente por Acantilado), el escritor « sentía un animal dentro de él…[ que le llevaba a] componer con las figures de su propio inconsciente un bestiario no menos intenso que uno medieval[ en un impulso incontenible por devenir otro]…abejorro aletargado…topo…serpiente…gusano…murciélago…un insecto…un animal salvaje…una corneja…un perro…una animal doble…Luego comprendió el sentido de sus sensaciones. El animal que lo habitaba , coleóptero o tejón o topo, no era otro que su alma y su cuerpo de escritor, que se encerraba todas las noches y los inviernos en el sótano obedeciendo a la voz de la inspiración, como algunos animales pasan el invierno en letargo en sus madrigueras nocturnas». Siempre dirigiendo su Mirada hacia el interior y no como otros escritores, por ejemplo Tolstói o Thoreau, que se convertían en animales con la pretensión de fusionarse con la naturaleza.

En esta relación con los animales, la presencia de estos en la prosa del escritor, la presencia de estos es frecuente , teniendo la capacidad en no pocas ocasiones de convertirse en humanos o hasta en colectividades enteras. El caso de La Metamorfosis es la conversión de un hombre en insecto ( reflejo especular de la alienación provocada por la familia, el trabajo, etc.), en el caso que nos ocupa la transformación narrada es la de un animal que ha llegado a ser humano, con sus ventajas y sus renuncias. Es la evolución , darwiniana, realizada en cinco escasos años. No está de más señalar que a pesar de que Kafka no escribía partiendo de proyectos y planes férreamente establecidos, sino que se dejaba llevar por los impulsos espontáneos, sí que para escribir este texto se documentó profundamente con el fin de lograr que la historia fuese realista con respecto a la representación de lo contado. Con tal fin, leyó la biografía de Carl Hagenbeck ( zoólogo, domador y director de circo alemán nacido en Hamburgo-1844/ 1913- ya a los veinte años estaba encargado de la vigilancia de la colección de animales salvajes reunida por su padre) se hinchó a leer las noticias de distintos periódicos en las que se informaba sobre espectáculos organizados, en teatros de varietés, con orangutanes y chimpancés., sin olvidarse de las consultas de textos de etología

Si en líneas anteriores mencionaba la búsqueda de una salida a la situación, en el Informe se da cierto tránsito de un estado a otro por medio de la imitación, de la aceptación de algunas normas, y hasta se vislumbra la huida que no consiste en la libertad humana, ya que ésta es más endeble, y ficticia, de lo que se supone…y lo dice Pedro el Rojo, que de alguna manera es un ser humano pero con una huella enorme de su pasado, y su, en cierto sentido, añorada animalidad. Hombre consciente de animalidad, mientras que los humanos, de siempre, olvidan las más de las veces su carácter animal, armados de la cultura es como si hubiesen borrado sus lazos con la naturaleza.

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