Sangre, dinero y sexo siguen campando en el Vaticano

Por CALPU
Se presentó el libro “Peccato originale” (Pecado Original), del periodista Gianluigi Nuzzi, que denuncia los abusos de poder

Los abusos sexuales en el preseminario San Pio X y los bloques de poder en el Vaticano que han obstaculizado las investigaciones judiciales, entre otras aberraciones, son analizados en un nuevo libro del periodista italiano Gianluigi Nuzzi, juzgado en 2016 por la filtración de documentos del Vaticano.

El libro, titulado “Peccato originale” (Pecado Original), fue presentado en Roma y se divide en tres partes: Sangre, Soldi (Dinero) y Sexo.

Incluye pruebas y testimonios de la negociación entre la Santa Sede y la fiscalía de Roma en 2011 para poner fin a las investigaciones sobre la desaparición de la joven vaticana Emanuela Orlandien 1983, debido a que el entonces secretario del papa Benedicto XVI, Georg Gänswein, sabía demasiado sobre el tema.

Nuzzi incluye también documentos bancarios que prueban las ilegalidades cometidas por el Instituto para las Obras de Religión (IOR), el banco vaticano.

Las enormes cuentas corrientes como la de la Madre Teresa de Calcuta, la compra venta de oro, o transferencias de cuantiosos fondos a paraísos fiscales (Cisalpine Fund) emitidos por el Vaticano desde los años de 70 cuando el arzobispo Paul Marcinkus era presidente del IOR y el papa, Pablo VI.

Nuzzi relata su encuentro con Ayda, que fue esposa del boliviano Roberto Suárez Gómez, conocido como “El Rey de la Cocaína” y su hijo, Gary, quienes le cuentan que el presidente del Banco Ambrosiano, Roberto Calvi, era uno de los socios del narcotraficante.

El escritor relata en su libro la muerte del papa Juan Pablo I, elegido el 26 de agosto de 1978 y que falleció 33 días después, por causas aún desconocidas aunque hay muchas sospechas de que fue asesinato. Nuzzi lo califica, cuando menos, de “homicidio moral” ya que su muerte en el mejor de los casos fue por el estrés y angustia qué sufrió al intentar luchar contra las ilegalidades del IOR.

Nuzzi cuenta en su libro la historia que relató el joven polaco Kamil Tadeusz Jarzembowski, sobre los abusos en su habitación a otro seminarista, más de 140 veces y de los que él era testigo ocular, por parte de un secretario del rector que después se convirtió en sacerdote.

Abusos contra los que nadie hizo nada, a pesar de las reiteradas denuncias. Se cometieron en el preseminario San Pio X, en el Palacio San Carlo, dentro de los muros vaticanos, que aloja a monaguillos y posibles futuros seminaristas, entre 2013 y 2014.

Kamil envió cartas denunciando los hechos a varios obispos y al arcipreste de la basílica de San Pedro hasta que a fines del 2014, el cardenal Angelo Comastri, como única respuesta, adujo que “este chico fue alejado del preseminario y las cartas solo las escribe por venganza”.

Nuzzi cuenta que otro antiguo alumno de este seminario pudo también entregar una carta de Kamil al papa Francisco I durante una audiencia del pasado mayo en la plaza San Pedro, en la que se denunciaban estos hechos, pero hasta hoy sigue sin respuesta. Este papa tampoco quiere sacar los trapitos al sol, él sabrá por qué.

 

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